| Artículo publicado
en Petrotecnia, revista del Instituto Argentino del Petróleo
y del Gas, edición de febrero de 2003, suplemento "El
Conocimiento".
Reflexiones sobre Educación
a Distancia
Introducción
No resulta sencillo escribir sobre educación y formación
a distancia con una visión actual y sin caer en lugares
comunes. La amplitud y variedad de enfoques de esa modalidad
educativa y la escasa información objetiva que se ha
difundido sobre ella hacen muy difícil enfocarse en
determinado aspecto de la misma sin dejar a los lectores con
más dudas que conocimientos.
A continuación trataré de dar una visión
general de la situación, las tendencias actuales de
esta modalidad y algunos criterios que ayuden a elegir los
productos de la misma.
Evolución
En primer lugar, quiero despejar a la educación a
distancia del halo de misterio con el que se la rodea, y mostrar
que en realidad se trata de una modalidad más de educación.
Al
hablar de ella pareciera que estamos tratando un tema de reciente
gestación, producto de la era informática. Casi
como si fuera el logro supremo del Ser Humano en materia de
educación. Pero esto no es así. Si consideramos
a la educación a distancia como la forma de educar
sin contacto directo entre educador y alumno, resulta una
modalidad tan antigua como la capacidad humana de comunicarse
mediante símbolos. De hecho, hace largo tiempo en un
grupo humano se usó esta forma de comunicación
para explicar a sus miembros cómo obtener su sustento.
Esto fue hace nada menos que unos ¡12.000 años!.
Las evidencias aún están disponibles en las
cuevas de Altamira, España, donde algunas pinturas
rupestres muestran escenas de caza.
Es claro que la educación sin contacto personal evolucionó
mucho desde aquellos tiempos. Algunos acontecimientos constituyeron
hitos importantes en su desarrollo:
- La invención de la escritura sobre elementos transportables
(piedra, madera, tablillas de barro, papiro, papel), que
posibilitó trasladar y conservar la información.
- La invención de la imprenta, que permitió
generalizar la transmisión de información.
- La enseñanza por correspondencia, que hizo posible
al poseedor de la información entregarla al receptor
sin estar en contacto con él (hasta entonces, era
el interesado el que debía buscar la información
por sí mismo). La primera manifestación conocida
de esta aplicación data de 1728.
- El uso de los medios de comunicación masiva (radio,
televisión) para dar información valiosa desde
el punto de vista educativo. Consistió en reemplazar
el papel por medios auditivos y audiovisuales.
- La aplicación de las computadoras al aprendizaje
individual, en el llamado CBT (Computer Based Training).
- La generalización del uso del correo electrónico,
que ayudó a reducir drásticamente los costos
de envío de información y agilizó enormemente
la comunicación. Esta aplicación se expandió
durante la última década del siglo pasado.
- El advenimiento de Internet llevó en algunos casos
a reemplazar al CBT por contenidos distribuidos a por esa
red, con grandes ventajas en cuanto a costos y a la posibilidad
de mantener los contenidos permanentemente actualizados.
- El desarrollo de Internet como medio de comunicación,
que hizo posible una relación más activa entre
el alumno y el educador. Otra tecnología que ayudó
a establecer esa relación activa alumno-educador
fue la de las aulas virtuales o satélites por videoconferencia
(algunos les llaman aulas satelitales), aunque en este caso
se trata de actividades presenciales para el alumno, y sólo
el profesor está distante.
- El desarrollo de recursos poderosos de comunicación
a través de Internet, que permitió aplicar
modelos pedagógicos muy desarrollados, orientados
al aprendizaje constructivo y basados en una intensa relación
alumno-alumno.
Hasta aquí lo que se pudo lograr gracias a la evolución
de la tecnología. Paralelamente, se fue desarrollando
la pedagogía de la educación a distancia. Originalmente
se trataba de escribir textos que se pudieran comprender,
luego de responder a las consultas del alumno, luego de ayudarlo
a guiar su propio aprendizaje, y luego de orientarlo, estimularlo
y ayudarlo a que construya su propio conocimiento, apoyándose
en el aprendizaje colaborativo. Esto ocurrió primero
en la educación presencial, con la introducción
del método de casos, la elaboración de trabajos
en grupos, la reflexión basada en el intercambio, la
crítica, la confrontación de ideas y la cooperación
para construir nuevas formas de conocimiento, y luego se extendió
a la educación a distancia cuando la tecnología
disponible lo hizo posible.
En este proceso se fue produciendo una evolución de
la educación a distancia, que a entender de algunos
autores tuvo tres generaciones sucesivas:
- Primera: la centrada en el contacto entre el alumno y
los contenidos. Casos típicos: enseñanza por
correspondencia, radio, televisión, CBT.
- Segunda: la que contempla un contacto activo alumno-educador.
Casos típicos: enseñanza por correo electrónico;
enseñanza individual por Internet; aulas virtuales.
- Tercera: la que contempla un contacto activo alumno-alumno.
Caso típicos: enseñanza semipresencial con
trabajos en grupos; enseñanza por Internet con trabajos
en grupos de alta interacción.
Hoy, las mejores formas de educación a distancia -es
decir, las que producen mejores resultados desde el punto
de vista de la adquisición de conocimientos, la capacidad
de aplicarlos y la construcción continua de nuevos
conocimientos- están basadas en las teorías
pedagógicas constructivistas, y contemplan la construcción
individual y colaborativa del conocimiento.
Es interesante notar que los avances más recientes
en educación a distancia se han logrado gracias al
uso de la tecnología informática, con una importante
participación de Internet como vía de comunicación.
Dado que esta forma de educación difiere substancialmente
de la que originalmente se hacía por correo, se le
aplicó un nombre propio, que proviene del inglés:
"e-learning", o aprendizaje basado en medios electrónicos.
¿Qué podemos concluir de lo expuesto?
Como se puede deducir fácilmente, la educación
a distancia evolucionó gracias a la combinación
de dos factores claves:
- La pedagogía, que fue desarrollando nuevas formas
de educar. Sin bases pedagógicas no existe educación,
sino sólo transferencia de información.
- La tecnología, que brindó los medios para
hacerlo. Sin tecnología que le dé soporte,
los enfoques pedagógicos y las técnicas didácticas
son escasamente aplicables, o totalmente inaplicables.
La pedagogía es la que construye la educación
a partir de la información; la tecnología
es la que lo hace posible.
Esto, que parece obvio, en realidad no lo es. Actualmente,
muchas actividades a distancia que se precian de ser educativas
no son más que simples transferencias de información,
por más que cuenten con recursos audiovisuales modernos
(video, animaciones gráficas, etc.). Así también,
muchas actividades que se basan en una concepción pedagógica
muy evolucionada quedan truncas porque la tecnología
utilizada no permite aplicarlas.
Situación actual
Al igual que en la educación presencial, en la educación
a distancia coexisten tantas formas de enseñanza como
educadores la practican. Para tratar de ordenarlas las podemos
clasificar según la tecnología utilizada en:
- Enseñanza por vía postal.
- Enseñanza por radio y televisión.
- Enseñanza por correo electrónico (la forma
más simple de "e-learning").
- Enseñanza mediante aulas virtuales.
- Enseñanza basada en computadoras aisladas (CBT
- Computed Based Training).
- Enseñanza por Internet, basada en la distribución
de contenidos (algunos le llaman despectivamente "e-reading").
Es frecuente en cursos gratuitos o de bajo costo.
- Enseñanza por Internet, centrada en los contenidos
y en la realización de algunas actividades prácticas
y evaluaciones de características simples. Es la
forma más frecuente de educación a distancia
por Internet que se encuentra actualmente.
- Enseñanza por Internet, con alguna comunicación
entre los alumnos y los educadores. Se encuentra con cierta
frecuencia. En muchos casos, cursos que parecen estar en
esta categoría en realidad pertenecen a la anterior,
pues aunque dispongan de algún recurso de comunicación,
la vinculación alumno-educador en realidad no ocurre.
- Aprendizaje por Internet, con construcción colaborativa
del conocimiento basada en una intensa comunicación
interpersonal (alumno-alumno y alumno-educador). Es la forma
más refinada de e-learning, el grado más alto
de educación a distancia. Para lograrlo se utiliza
tecnología con una amplia gama de recursos para la
comunicación humana.
Como se ve, dentro de la modalidad de educación a
distancia hay tantas formas diferentes, con grados distintos
de evolución pedagógica y tecnológica,
que realmente los términos "educación a
distancia" y "e-learning" no definen con precisión
una forma particular de enseñanza-aprendizaje, y menos
aún una calidad del conocimiento adquirido.
Dado que las formas que se más han extendido son las
de enseñanza-aprendizaje en redes informáticas,
en lo sucesivo me referiré a ellas, y en algunos casos
les llamaré "e-learning".
Resultados de la educación a distancia en redes
Para comprender el efecto de cada forma de enseñanza-aprendizaje
hay que comprender primero que existen diversos grados de
conocimiento, que en forma simple se podrían clasificar
en:
- Noción: tener un conocimiento muy elemental.
Saber que existen determinados elementos, pero no tener
muy claro cómo funcionan y dónde se puede
encontrar información sobre ellos.
- Información: conocer de la existencia de
determinados elementos, y saber dónde están
disponibles para poder recurrir a ellos cuando se los necesite.
- Entendimiento: sabe de qué se trata, en
qué se basa y cómo se integra lo conocido
con el mundo real.
- Comprensión: tener el conocimiento pleno
y poder aplicarlo a situaciones similares a las presentadas
en el aprendizaje.
- Sabiduría: tener el conocimiento pleno
y poder aplicarlo a situaciones nuevas. Poder construir
nuevos conocimientos a partir de los disponibles.
El objetivo de todo aprendizaje, en especial cuando lo que
se busca es el desarrollo de competencias laborales o sociales,
es llegar a la sabiduría sobre la materia en cuestión,
pues es lo que hace la diferencia entre actuar siempre de
la misma forma que se ha aprendido o recorrer un camino de
desarrollo continuo. Pero en la práctica, ello se consigue
rara vez, tanto en educación presencial como a distancia.
En esto, algunas formas de educación a distancia en
redes ofrecen dos ventajas sobre las otras modalidades:
a) Permiten llegar a niveles de conocimientos muy altos.
b) Facilitan enormemente la formación continua, y con
ello el permanente crecimiento de los conocimientos.
Al igual que en la educación presencial, con el e-learning
se pueden lograr diversos grados de conocimientos. Los factores
que considero claves para ello son:
- La calidad pedagógica de los contenidos.
- La calidad didáctica de los docentes, en especial
de los que están en contacto con los alumnos.
- La dinámica del proceso educativo, en cuanto a
las actividades que realiza el alumno y su integración
activa y constructiva a su grupo de aprendizaje.
- La calidad de la tecnología utilizada, en cuanto
a posibilidad de comunicación activa alumno-alumno
y alumno-docente, estabilidad, seguridad de proceso y de
datos, velocidad de proceso, facilidad de administración,
facilidad de producción de contenidos, etc.
- La calidad de la asistencia no académica que se
brinda al alumno para que se sienta confortable y seguro
en su interacción con la tecnología.
Los resultados logrados con muchos cursos a distancia en
los que se han dado en alto grado todos los factores mencionados
muestran que muy frecuentemente:
- Los alumnos logran una vinculación personal más
estrecha y permanente que la que típica de la educación
presencial.
- Se logra un mejor nivel de conocimientos (mayor nivel
de comprensión) que con los mismos cursos, a cargo
de los mismos profesores, hechos en forma presencial (ello
se ha comprobado en cursos que se hacen simultáneamente
en forma presencial y a distancia).
- Los alumnos quedan motivados y dotados de recursos para
la búsqueda de nuevos conocimientos sobre la materia.
Ventajas de la educación a distancia en redes informáticas
La educación a distancia amplía las posibilidades
de participación. Hay partes muy importantes de la
población que no pueden recibir educación, ya
sea porque residen en lugares distantes de los grandes centros
urbanos, porque no disponen de tiempo para estudiar durante
su jornada normal, porque les resulta imposible dedicar una
parte fija de su tiempo a actividades programadas o porque
no pueden afrontar el costo o el tiempo de traslado a los
centros de educación. Para todos ellos, la educación
a distancia es una solución. Es claro que para participar
se necesita contar con recursos informáticos. Para
quienes no los tienen propios, eso es posible en su ámbito
laboral, en instituciones que brindan ese servicio en forma
gratuita o a muy bajo precio, o en lugares especialmente preparados
para que las personas accedan a Internet.
Otro aspecto importante es que, a diferencia de la educación
presencial, para la cual generalmente es necesario retirar
al alumno de su ámbito de vida normal, la educación
a distancia se realiza en ese mismo ámbito. Esto ayuda
a integrar el aprendizaje con el mundo real, por lo cual al
finalizar el curso el alumno queda mejor preparado
para aplicar lo aprendido que en la educación presencial
convencional.
Otra ventaja es la facilidad de interacción
para la construcción colaborativa del conocimiento,
cuando se dispone de tecnología apta para ello. Ya
vimos la importancia que tiene esa construcción para
lograr un alto grado de aprendizaje. Los mejores sistemas
de educación a distancia que existen en el mundo ofrecen
múltiples posibilidades para la interacción
humana. En un ámbito virtual de aprendizaje muy desarrollado
los alumnos se pueden mantener comunicados permanentemente
y de muy diversas formas, lo que no suele suceder con la educación
presencial.
Desde el punto de vista organizacional, esta modalidad tiene
un impacto muy importante, pues contribuye fuertemente a la
construcción y al permanente desarrollo del conocimiento
colectivo. Para comprender esto basta con ver qué
sucede cuando se organiza un curso presencial en una empresa.
Los participantes adquieren conocimientos, que llevan consigo,
y lo que queda incorporado a la organización son solamente
los contenidos desarrollados por el profesor, que suelen ser
insuficientes para propagar el conocimiento pues generalmente
se trata de materiales de apoyo a las clases. En educación
a distancia, en cambio, los contenidos son educativos por
sí mismos, y los aportes valiosos de los participantes
en el curso quedan registrados y se pueden incorporar en una
base de conocimientos. Y también se incorporan las
contribuciones que vayan haciendo los participantes después
de concluir el curso. Así, el conocimiento, tanto formal
(contenidos) como informal (nuevos aportes) queda integrado
al capital de conocimientos de la organización. Por
ello, la educación a distancia apoyada en tecnologías
avanzadas es una base sólida para la construcción
de organizaciones inteligentes.
El costo de la educación también es
un factor importante, y en muchos casos el de la educación
a distancia es menor que el de la presencial, en especial
en gastos de viaje y estadía, pérdidas de tiempo
en viajes, pérdidas ocultas por retirar a las personas
de su lugar de trabajo en fechas y horarios inflexibles, actualizaciones
de materiales, etc. Pero aquí hay que tener cuidado
en la valoración, en especial cuando se trata de la
producción y la realización de cursos. Los mejores
resultados en cuanto al grado de aprendizaje y el nivel de
satisfacción obtenido son los que se logran con contenidos
elaborados muy cuidadosamente desde el punto de vista pedagógico
y un alto grado de interacción entre los docentes y
los alumnos. Y ello requiere dedicación y genera costos.
Lo que sucede en educación a distancia es que los educadores,
en vez de dedicar su tiempo a repetir ciclo tras ciclo las
mismas explicaciones, lo aplican a estimular y guiar a sus
alumnos en el proceso de aprendizaje, con lo que obtienen
mejores resultados con iguales esfuerzos. Por ello, el Valor
de la educación a distancia es más alto que
el de la presencial.
Otra virtud de la educación a distancia, en especial
cuando se usa en un ámbito corporativo, es que permite
seleccionar un curso basándose en la calidad de
sus contenidos y en la dinámica educativa, que pueden
ser evaluados a priori. Para ello basta con analizar la información
suministrada sobre el curso, los materiales del mismo y el
diseño del proceso educativo. Naturalmente, hay que
tener cuidado con la veracidad de la información que
suministra la institución o el educador que realiza
el curso, pues resulta muy fácil decir que se cuenta
con recursos que en realidad no se tienen, o que se aplican
técnicas didácticas que, a la hora de los hechos,
el educador no sabe o no quiere usar.
Aquí creo que conviene insistir en algo: la condición
para que estas ventajas se concreten es que la calidad de
la educación a distancia sea alta, es decir, que a
través de ella se logre al menos una muy buena comprensión.
De lo contrario, sólo servirá como actividad
informativa y de entretenimiento, y dejará muy escaso
residuo aprovechable.
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Fortalezas |
Debilidades |
- Independencia de lugares y espacios. Permite capacitar
a personas de muy diversos lugares sin necesidad de
contar con instalaciones físicas.
- Flexibilidad para el alumno de elegir los tiempos
de estudio.
- Posibilidad de estudiar al propio ritmo.
- Posibilidad para los docentes de mantener los contenidos
permanentemente actualizados.
- Facilidad a los participantes para trabajar y aprender
en grupo.
- Facilidad para mantenerse permanentemente en contacto.
- Potencia cada vez mayor de las soluciones tecnológicas,
que hacen posible llegar a calidades de aprendizaje
muy difíciles de lograr con la educación
presencial.
- Mayor continuidad de la relación humana
que la que se logra en un aula real.
- Aprendizaje del uso de las nuevas tecnologías,
que sirve para la vida corriente.
- Eliminación de los costos y pérdidas
de tiempo por viajes y estadías.
- Posibilidad de participación, como docentes,
de diversos especialistas, radicados en distintos
lugares.
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- Falta de contacto personal directo (en sistemas
de buena calidad se compensa con múltiples
formas de contacto).
- Necesidad de contar con computadora.
- Necesidad de tener conocimientos básicos
de computación (las dificultades de uso de
la computadora se compensan con el apoyo técnico
al alumno).
- Dificultad de evaluación de la calidad de
los productos de e-learning, debida a la falta de
experiencia de los usuarios.
- Posibilidad de obsolescencia de los contenidos,
porque el velocísimo desarrollo de la tecnología
brinda continuamente nuevas posibilidades.
- Tendencia a tomar esta modalidad como una moda.
Con ella aumenta la posibilidad de adquisición
de productos de calidad deficiente o mediocre.
- Dificultad para aplicar aranceles razonables a
los cursos, por la creencia del público sobre
que los productos que se usan a través de Internet
deben ser gratuitos. Ello está cambiando.
- Necesidad de mayor esfuerzo por parte de los docentes,
ya que deben elaborar mejor los contenidos que para
la educación presencial. Se compensa porque,
una vez desarrollados, quedan disponibles, y sólo
es necesario ir actualizándolos.
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La influencia de la tecnología
Más arriba presenté los factores que considero
claves para la calidad de la educación a distancia:
- Calidad pedagógica de los contenidos.
- Calidad didáctica de los docentes.
- Dinámica del proceso educativo.
- Calidad de la tecnología utilizada.
- Calidad de la asistencia no académica que se brinda
al alumno.
Si bien la tecnología aparece como uno de los factores,
su importancia es enorme, pues es la que posibilita que los
demás se concreten.
Por una parte, para aplicar buenos enfoques pedagógicos
se necesita contar con tecnología flexible y fácil
de usar por los educadores, que permita presentar contenidos
y actividades en los formatos adecuados para cada circunstancia.
La educación es una actividad altamente creativa, en
la que el educador conjuga sus conocimientos con los diversos
medios que conoce para transmitirlos y ayudar a sus alumnos
a comprenderlos. Pero si debe ajustar su forma de enseñar
a lo que le permite la tecnología, esa creación
se trunca. La tecnología debe estar al servicio de
los educadores, y no constituir una complicación.
En el plano didáctico, la tecnología es la
que permite a los educadores establecer el contacto con sus
alumnos de la forma más conveniente para cada circunstancia,
y utilizar las técnicas de aprendizaje colaborativo.
Por eso, las buenas tecnologías educativas presentan
una amplia gama de recursos de comunicación,
para adaptarse a las diversas formas de educar de los docentes.
Hay otros aspectos de la tecnología que también
creo muy importantes. Mencionaré algunos:
- Cordialidad al usuario (aspecto agradable y facilidad
de uso) para que se sienta confortable mientras aprende.
- Accesibilidad, tanto de las vías de comunicación
como de los contenidos.
- Fiabilidad de funcionamiento.
- Seguridad de la información, tanto del usuario
como de los contenidos.
- Facilidad de mantenimiento y actualización,
para posibilitar la operación y evolución.
- Escalabilidad, o posibilidad de integrar nuevos
recursos a medida que se necesiten.
- Eficiencia de hardware y software, que se traduce
en velocidad de proceso y economía.
Cómo elegir un curso
Por último daré algunas sugerencias sobre la
selección de cursos a distancia.
Considero que, a la hora de elegir un curso a distancia,
conviene tomar en cuenta los siguientes factores:
- Características generales del curso: alcance, extensión
y complejidad. Objetivos, duración, conocimientos
previos requeridos, materiales suministrados, dinámica
del aprendizaje.
- Características de las actividades previstas:
tipos y cantidad de actividades prácticas (ejercicios
de reflexión, análisis de casos, simulaciones,
etc.), realización individual o grupal; tipos de
evaluaciones del aprendizaje. Vea en qué grado las
actividades ayudan a integrar el conocimiento y a vincularlo
con el mundo real.
- Producción del curso: quiénes la hicieron.
Solvencia intelectual sobre la materia del curso, conocimientos
de pedagogía de la educación a distancia,
seriedad, responsabilidad.
- Asistencia académica a los alumnos: quiénes
y cómo la darán. Conocimientos, experiencia,
modalidad de comunicación docente-alumno y alumno-alumno.
- Asistencia no académica a los alumnos: quiénes
y cómo la darán. Experiencia, modalidad de
servicio, calidad de la prestación del mismo.
- Calidad de tecnología que se utiliza: interactividad
persona-persona, interactividad persona-contenidos, cordialidad
para el usuario, posibilidad de presentar un proceso de
aprendizaje claramente comprensible, calidad de la información
que brinda para el seguimiento del alumno. No tema por las
posibles dificultades de las personas para usar el sistema;
si la tecnología es de buena calidad, usarla es tan
fácil como hablar por teléfono.
- Capacidad de la institución o persona que ofrece
el curso de dar lo que promete. Estudie la oferta realizada
y pida evidencias de que lo dicho puede ser cumplido. No
se deje engañar por la publicidad, pues es muy fácil
prometer pero no tan fácil cumplir.
- De ser posible, trate de ver cómo está
planteado ese curso. Pida ver una demostración. Si
nota que es demasiado sencillo para los objetivos propuestos
evalúe si realmente dará los conocimientos
esperados con el grado de comprensión necesario.
Es muy importante recordar que la educación a distancia
a través de redes informáticas no es la hermanita
desvalida de la educación presencial. Se trata de una
modalidad diferente, tanto o más potente que la presencial
en cuanto al desarrollo de competencias laborales. Por ello,
no la desprecie íntimamente, y exija de ella tanto
como exigiría de la educación presencial.
Autor
Raúl A. Santamarina es ingeniero químico egresado
de la Universidad de Buenos Aires. Tiene una larga trayectoria
como consultor de empresas en gestión de la calidad
y en el campo de la capacitación. Es socio fundador
del Instituto Argentino de Técnicas Empresariales,
y actualmente su presidente. También es socio fundador
y actual presidente de Distance Educational Network, organización
con sede en Nevada, USA, que opera en Iberoamérica.
Participó activamente en la concepción y el
desarrollo de la tecnología educativa que emplean ambas
organizaciones.
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