| Texto completo del artículo
publicado en el libro CLAVES Y RETOS de las TICs en la Formación
de Recursos Humanos, editado por EDUTIC -
Buenos Aires, República Argentina, 2006.
El e-learning: ¿una moda más
o un cambio profundo en el modo de aprender?
En el mundo de las empresas se han vivido diversas modas. Muchos
de los modelos de gestión y herramientas empresariales que
perdieron vigencia plena, en su momento fueron enarboladas como
los logros máximos en el campo del conocimiento empresarial.
En la actualidad, muchos hablan del e-learning como si fuera
una panacea para la formación de personas, tanto en el ámbito
laboral como en el académico. En este trabajo se propone
un enfoque del e-learning dirigido a fortalecer su utilidad y beneficios,
y evitar que se convierta en una moda más.
En el mundo de las empresas se han aplicado diversas teorías
y vivido diversas modas, en parte porque las circunstancias de las
épocas en las cuales existieron fueron propicias para su
florecimiento, y en parte por la necesidad de algunos prestatarios
de servicios profesionales (consultores y autores) de crear productos
que les permitan diferenciarse. De hecho, muchos de los modelos
de gestión o de las herramientas empresariales que perdieron
vigencia plena, en su momento fueron enarboladas como los logros
máximos en el campo del conocimiento empresarial. Los modelos
de masificación del trabajo de la Revolución Industrial,
de “administración científica” de Taylor,
de “administración clásica” de Fayol,
la “teoría X e Y” de Mc Gregor, la “teoría
Z” de Ouchi, los modelos de gestión orientados a la
calidad de producto (Shewhart, Deming, Juran, Feigenbaum) y al mejoramiento
continuo de procesos y productos (Crosby, Ishikawa, Imai), recientemente
la “reingeniería” (Hammer), en fin, muchas de
las que en su momento parecieron las “panaceas” empresariales,
han perdido relevancia. Pero todas ellas han dejado huellas más
o menos profundas en la historia del mundo empresarial, y teñido
sus prácticas y modelos de gestión, pues en cada una
ha habido elementos valiosos que aún perduran.
Hoy muchos hablan del e-learning como si fuera una panacea para
la formación de personas en el ámbito laboral y académico.
Y realmente en ello hay algo de cierto, como lo ha habido en todos
los modelos que en su momento estuvieron en boga. Pero para no descubrir
en el futuro próximo que buena parte era una fantasía,
conviene preguntarse:
¿Cuál es el valor real del e-learning en la capacitación
empresarial y en la educación académica?
¿En qué línea de desarrollo es preferible centrar
los esfuerzos para que conduzcan a una evolución continua
y sostenible de los modelos de aprendizaje basados en el uso de
tecnología, y cuáles son las facetas del e-learning
que sólo quedarán en el recuerdo como una moda pasajera?
En mucha de la información actualmente existente sobre e-learning
encontramos:
- Expresiones puramente declarativas, sin substancia demostrable.
Por ejemplo: “somos los líderes...”, como si
ello certificara la calidad de algo.
- Presentación de debilidades o inconsistencias como si
fueran fortalezas: “tenemos la tecnología más
simple...”, en donde se ofrece como simplicidad aquello
que en realidad es carencia.
- Demostraciones de la utilidad de los productos propios adueñándose
de las ventajas del e-learning como modalidad genérica.
Por ejemplo “nuestro producto permite aprender sin restricciones
de tiempo y espacio”, cuando en realidad cualquier producto
de e-learning permite hacerlo.
- Trivializaciones del aprendizaje a distancia, transformándolo
en una mera distribución de contenidos o convirtiendo las
que podrían ser actividades colaborativas y cooperativas
para la construcción del conocimiento en meras charlas
intrascendentes.
- Magnificación del valor educativo de objetos virtuales,
tales como algunas representaciones gráficas de objetos
reales, cuando en muchos casos cumplen más función
de entretenimiento que de formación.
Muchas de estas cuestiones se volatilizarán con el tiempo,
y lo que quedará de ellas serán algunos restos de
productos que continuarán operando y la desazón de
muchos por los objetivos no logrados, los recursos despilfarrados
y las oportunidades perdidas.
¿Qué podemos hacer para evitar esa pérdida
de tiempo y esfuerzos, y para avanzar en un camino de progreso continuo?
Es importante comprender primero la esencia de lo que se busca
con la capacitación y la educación basadas en el uso
de tecnología e imaginar qué perdurará de ello
y qué irá perdiendo vigencia con el tiempo.
Un buen comienzo es entender la esencia de la propia organización,
ya sea empresarial o académica. Los aspectos claves en el
caso de una organización empresarial suele ser:
- Su cultura organizacional (valores, hábitos, creencias,
mitos, modos de comunicación).
- Sus objetivos de largo, mediano y corto plazo.
- Su visión y propósito como organización.
- Sus características estructurales, procesos y recursos.
- Sus productos y servicios.
Y en una organización académica:
- Su imagen institucional.
- Su cultura organizacional.
- Sus objetivos de largo, mediano y corto plazo.
- Su especialización en el campo del conocimiento.
- Los activos en cuanto a conocimientos, tanto propios como de
sus docentes, raíces de sus productos.
- Sus recursos físicos y capacidades humanas.
- Su estilo y filosofía de la educación.
Lo primero entonces, es comprender la esencia de la propia organización,
el impacto trascendente que se busca con la aplicación de
nuevos modelos de gestión, y la verdadera dimensión
que tienen las herramientas en ello, entendiendo que el e-learning
no es más que eso: una herramienta, un medio para lograr
determinados fines.
Si tratamos de relacionar los objetivos de las organizaciones con
lo que puede aportar el e-learning para su logro, podemos ver que
hay 7 aspectos claves, entre otros, cuyo peso cambia de organización
a organización, sea académica o empresarial, pero
que están presentes en casi todos los casos:
- Posibilidad de administración de las actividades de
capacitación o educación.
- Facilidades para la administración y distribución
de contenidos.
- Intercambiabilidad de contenidos, para poder integrar rápidamente
materiales de diversos orígenes.
- Posibilidad de administración de los procesos de aprendizaje.
- Dinámicas posibles para el aprendizaje, y resultados
que se logran.
- Sostenibilidad del modelo, dependiente de la aceptación
por los protagonistas.
- Posibilidad de extensión a la gestión global
del conocimiento.
A medida que avanzamos en la aplicación de modelos de aprendizaje,
desde el mero uso de una plataforma tecnológica para la distribución
de contenidos hacia la gestión del conocimiento organizacional,
va cobrando fuerza la influencia de factores de orden personal y
social, y luego de orden global como la cultura organizacional y
la estrategia corporativa. Por ello, no podemos hablar de una única
forma de aplicación del e-learning, si lo entendemos como
una herramienta al servicio de los objetivos corporativos o institucionales.
Algunas de las funciones del e-learning enumeradas más arriba,
en las que muchas veces se sustentan las soluciones tecnológicas,
son bastante triviales, y tenerlas o no depende simplemente de la
dedicación de algún tiempo de programadores de computadoras
a escribir código de programas. Por ejemplo, las referidas
a la administración de las actividades o de los contenidos.
De hecho, casi todas las plataformas tecnológicas usadas
en e-learning, tanto gratuitas como pagas, tienen estos aspectos
razonablemente resueltos, con más o menos posibilidades pero
sin diferencias que puedan considerarse determinantes de los resultados.
Otras funciones, aunque también son fácilmente tipificables,
tienen algunos detalles que complican su desarrollo e implantación.
En particular nos referimos a la intercambiabilidad de contenidos.
Para asegurarla, es necesario que la plataforma tecnológica
cumpla ciertas normas y, en algunos casos (como la más abarcativa,
la SCORM 2004), ello presenta considerables dificultades para el
desarrollo del sistema de administración del aprendizaje
(en inglés Learning Management System o LMS).
Otras son más difíciles de estandarizar, y se basan
más en el conocimiento de los actores principales (es decir,
de personas) que en el uso de determinados medios técnicos.
Por ejemplo, la aplicación de procesos de aprendizaje adaptados
a las características de los participantes, o más
aún, que se vayan construyendo automáticamente según
cómo actúen los mismos, o la profundización
del aprendizaje lograda mediante el intercambio de conocimientos
entre ellos, la experimentación, la investigación.
Éstas se logran por combinación de medios tecnológicos
adecuados (plataforma con LMS capaz de operar con procesos adaptativos
y con capacidad para intensa interacción) y modelos adecuados
de gestión del aprendizaje.
Algunas características son menos generalizables aún,
pues además de los componentes típicos del e-learning
(contenidos, tecnología de base), dependen fuertemente de
factores de orden psicológico y sociológico, es decir
de aspectos esencialmente humanos, y en alguna medida de la cultura
organizacional. Por ejemplo, la sostenibilidad del modelo de aprendizaje.
En ella incide, por cierto, la calidad de los contenidos y la facilidad
de uso y amplitud de prestaciones de la tecnología empleada,
pero también las características psicológicas
de los individuos y sociológicas de los grupos que participan
en el proceso de aprendizaje. Lo que para un grupo puede ser muy
elemental y quizás ofensivamente trivial (por ejemplo contenidos
con dibujos animados) para otro puede ser muy interesante e instructivo;
lo que para un grupo puede ser innecesariamente complicado (por
ejemplo el uso de textos en un idioma extranjero) para otro puede
resultar completamente natural y enriquecedor. Aquí juegan
un papel clave las características de diseño de los
recursos, procesos de aprendizaje y servicios de apoyo.
Finalmente queda el propósito de más difícil
realización: la extensión hacia el aprendizaje continuo
y la gestión del conocimiento organizacional. Además
de los factores ya vistos, aquí adquiere gran importancia
la cultura organizacional, es decir, el conjunto de hábitos,
mitos, valores y principios que determina las prácticas de
comunicación y las conductas de las personas en la organización.
Trascendemos la problemática educativa y pasamos a estar
totalmente inmersos en cuestiones vinculadas al funcionamiento de
las organizaciones y a la dinámica de los procesos de cambio
de las mismas.
Lo que se suele ver actualmente en el mundo del e-learning corporativo
(y a veces del académico) no pasa mucho del primer estadio:
uso de tecnología para distribuir contenidos y lograr algún
control administrativo de las actividades de los participantes.
En buena medida han contribuido a ello quienes consideran a los
contenidos como las únicas claves del aprendizaje cuando
éstos, al igual que la tecnología, son solamente medios
al servicio de un fin trascendente: el aprendizaje de las personas
y la gestión del conocimiento en los grupos humanos.
Para comprender cómo la aplicación de diversos modelos
influye en los resultados es importante analizar cómo aprenden
las personas y la relación de los procesos de aprendizaje
con el conocimiento activo en las organizaciones.
Modelo de aprendizaje
Ante todo es importante distinguir entre dos conceptos que a veces
se confunden: información y conocimiento.
En este trabajo consideraremos que información es el
medio a través del cual se adquiere el conocimiento,
mientras conocimiento es lo que resulta de la incorporación
y elaboración mental de información a través
de lo que denominamos proceso de aprendizaje. La información
es la materia prima, son los datos y sensaciones, proviene del exterior,
o algunas veces del interior, del sujeto que aprende; el conocimiento,
en cambio, es producto de la elaboración intelectual realizada
a partir de la información adquirida, de forma que resulte
útil; es intrínseco al sujeto que aprende. Generalmente
la información puede ser compartida, mientras el conocimiento
tiene carácter esencialmente personal.
Una diferencia notable entre información (según la
hemos definido) y conocimiento es que la primera puede ser regulada
por factores externos al sujeto (cantidad, origen, claridad y fiabilidad
de los datos), mientras que el conocimiento depende esencialmente
de factores personales; la información se recibe o se adquiere
de alguna forma, y el conocimiento se elabora íntimamente,
a veces con considerable esfuerzo y dedicación de tiempo.
La persistencia de la información depende de la variabilidad
de sistemas externos al sujeto y de la continuidad de los medios
(también externos) que la contienen, mientras la persistencia
del conocimiento depende de la solidez con que se ha adquirido y
la capacidad personal de retención, es decir de factores
intrínsecos al sujeto.
Veamos ahora un modelo de incorporación y elaboración
de la información para la adquisición de conocimiento.
Ex profeso lo hemos dividido en varias etapas, para mostrar los
diversos grados de conocimiento a los que se puede llegar por incorporación
y elaboración progresiva de información.

Podemos considerar que a medida que se incorpora, valida y procesa
la información se avanza en conocimiento en seis estados
sucesivos:
- Información elemental. Percepción de la existencia
de algo que previamente no se conocía.
- Conocimiento básico a partir de información comprendida.
Capacidad de entender de qué se está hablando cuando
se trata un tema referido a ella.
- Conocimiento teórico a partir de información
retenida. Capacidad de hablar sobre el tema haciendo referencia
a lo expresado por terceros. Aún no se tiene la capacidad
de creación propia de conocimiento. Si el volumen de información
sobre un tema es grande, se le suele llamar erudición.
- Conocimiento vinculado a la realidad personal, aplicable en
forma restringida. Capacidad de prever o comprender cómo
reaccionará un sistema conocido cuando se produzcan los
fenómenos estudiados.
- Conocimiento vinculado a varias realidades, aplicable en forma
amplia. Capacidad de comprender o prever cómo reaccionará
un sistema conocido, y de imaginar cómo podrían
reaccionar otros sistemas, cuando se produzcan fenómenos
del tipo de los estudiados.
- Conocimiento pleno. Capacidad de prever cómo actuarán
diversos sistemas frente a las propias decisiones elaboradas en
situaciones y contextos nuevos y variados. Comprensión
de los efectos y riesgos implícitos en las propias decisiones.
A continuación analizaremos lo que sucede en algunos de
estos niveles de conocimiento.
Lo que va permitiendo avanzar en solidez y profundidad de conocimiento
es primero la repetición conjuntamente con la ampliación
de información, que conducen a la erudición, es decir,
al conocimiento de lo que expresaron los demás sobre las
cosas, sin vivencias propias. Este nivel de conocimiento, que en
el campo académico puede alcanzar para escribir o hablar
sobre determinados temas, en el ámbito corporativo es insuficiente
para producir resultados, y a lo sumo sirve para que quien ha llegado
a él comience a aprender lo que finalmente necesitará
para tener un desempeño útil a la organización.
El e-learning convencional, con suficiente cantidad y calidad de
contenidos y actividades que faciliten la retención permite
alcanzar este nivel.
La vinculación entre el conocimiento adquirido, que muestra
una imagen del mundo real, y la realidad personal, da sentido práctico
al conocimiento, aunque aún limitado a una realidad muy restringida:
la propia. Quien llega a este nivel de conocimiento puede tomar
decisiones dentro de las condiciones normales de su vida laboral
o privada, pero no está preparado aún para enfrentarse
a situaciones completamente nuevas, o para imaginar cuáles
podrían ser esas situaciones y ayudar a los demás
a superarlas. Éste nivel de conocimiento suele observarse
en personas que han aprendido a responder a las situaciones que
ocurren típicamente en su ambiente, pero que parecieran quedar
desbordadas cuando las condiciones cambian. A él se llega
cuando en el proceso de aprendizaje se establece una vinculación
efectiva entre lo que se está aprendiendo y la realidad propia.
Esto requiere de intensa ejercitación y reflexión
personal, inducida y fortalecida por una fuerte interacción
entre quien aprende y quien lo guía en ese proceso. La personalización
del aprendizaje, que permite presentar a quien aprende situaciones
que le resulten familiares, es un fuerte estímulo para llegar
a este nivel de conocimiento. Algunos modelos de e-learning, de
carácter netamente interactivo y personalizado, permiten
alcanzarlo.
La extensión a otras realidades permite abarcar un campo
de conocimiento aún más amplio, aplicable a situaciones
diversas. Se mantiene en el plano teórico, pero con algunos
visos de realidad logrados a través de una práctica
indirecta. Quien alcanza este nivel de conocimiento es capaz de
enfrentar situaciones nuevas, pero dada su falta de concreción
en el mundo real (salvo en aquello que forma parte de su vida cotidiana)
debe pasar por un proceso de profundización del aprendizaje
para poder actuar con solvencia y seguridad frente a ellas. La colaboración
y el intercambio de conocimientos teóricos y experiencias
entre los participantes en el proceso de aprendizaje contribuye
considerablemente a alcanzar este nivel de conocimiento. Ello es
posible en modelos de e-learning centrados en la colaboración
y el intercambio, y apoyados por contenidos y actividades adaptados
a las características de los participantes.
Por último, queda la práctica intensiva en situaciones
diversas. Ella permite llegar a adquirir pericia sobre el tema en
cuestión, y la capacidad de actuar eficaz y rápidamente
frente a situaciones conocidas o nuevas. Quien llega a este nivel
es capaz de imaginar situaciones diferentes de las convencionales,
y soluciones adecuadas para las mismas; es capaz de recrear el conocimiento
con sentido práctico. Es claro que durante el aprendizaje
no resulta sencillo experimentar situaciones diversas por dos motivos:
- porque sólo por casualidad se puede hacer que todas
ellas sucedan justo en el momento necesario y
- por el alto costo que pueden generar los errores cometidos.
En estos casos resulta sumamente útil la simulación
de sistemas o de situaciones, especialmente si se realiza en colaboración
dentro de pequeños grupos. Con ella es posible reproducir
diversos tipos de condiciones en forma artificial, tantas veces
como se quiera y sin que los errores que se cometan generen un costo
apreciable. La aplicación de métodos de simulación,
ya sea basados en modelos matemáticos, en situaciones preconcebidas
o en la reproducción de casos reales, requiere del uso de
sistemas muy avanzados de e-learning, y es casi imposible en modelos
educativos convencionales sin el apoyo de tecnología considerablemente
elaborada. Precisamente ésta es la principal aplicación
de los sistemas de e-learning que tienen la capacidad de adaptarse
a las acciones de quienes aprenden (sistemas adaptativos inteligentes).
Hasta aquí hemos visto cómo la aplicación
de modelos de educación apoyados en el uso de tecnología
permite avanzar desde la mera adquisición de información
hasta niveles de aprendizaje sorprendentemente profundos. El principal
valor del uso de tecnología no es entonces la posibilidad
de capacitar o educar a personas distantes, o de hacerlo con costos
razonablemente bajos, sino la de permitir llegar a niveles de aprendizaje
muy avanzados, y con ello a lograr muy altos niveles de desempeño
en las organizaciones. De un sustituto “barato” de la
capacitación convencional, como se le considera con frecuencia,
el e-learning bien realizado se transforma en una forma casi insustituible
de potenciar el aprendizaje.
Pero al reconocer esta posibilidad hay que tener cuidado, pues
existe la tentación de creer (o hacer creer) que cualquier
modelo de e-learning tiene tal capacidad. En realidad, aquí
estamos
trascendiendo lo que habitualmente se denomina e-learning y yendo
hacia modelos de aprendizaje facilitados por la tecnología
y los contenidos, pero basados esencialmente en la comunicación,
el intercambio y la colaboración humana.
Es claro que a medida que aumenta la complejidad del modelo de
aprendizaje aplicado se incrementan los costos y el esfuerzo necesario
por parte de los actores. Uno de los principales desafíos
es lograrlo con mínimo costo y esfuerzo, pues ello asegura
la factibilidad de aplicación. Este es un elemento diferenciador
de las diversas propuestas metodológicas y tecnológicas.
Costo o valor
En todo esto hay que hacer una consideración económica,
pues cualquier modelo que se aplique debiera tener también
un impacto económico adecuado.
En general, cuando se piensa en modelos de capacitación,
en los cuales resulta difícil medir los resultados, se suele
considerar como factor clave de evaluación económica
el costo de implantación y aplicación:
Costo = amortización de inversión
+ costo operativo
En esto el e-learning tiene considerables ventajas sobre la capacitación
o educación convencional, por una cantidad de motivos que
no se tratarán aquí para no desviar la atención
del tema central.
Es claro que si el único factor importante fuera el costo
tendríamos que quedar satisfechos con aplicar modelos de
capacitación más o menos rudimentarios, que apenas
alcancen para llegar a los primeros niveles de conocimiento. Eso
es lo que hacen muchas organizaciones, en la búsqueda de
capacitar a grandes cantidades de personas a bajo costo. Pero con
ello, sin darse cuenta están cayendo en una trampa puesta
por ellas mismas. Como en realidad sus empleados no aprenden mucho,
culpan al e-learning, y se auto convencen de que “después
de todo, no se puede esperar mucho más del aprendizaje hecho
sin contacto humano directo”.
¿Cuál es, entonces, la justificación económica
del uso de modelos de aprendizaje más sofisticados? La respuesta
es simple: el paso del concepto de costo al de valor. Esto es fácil
de comprender si expresamos el valor de algo como la relación:
| |
Resultado del uso del producto generado |
| Valor = |
|
| |
Costo de generarlo |
|
Por ejemplo, algo que cuesta (incluyendo la cuantificación
de riesgos) 10 unidades monetarias y genera una utilidad de 20 (relación
de valor = 2) resulta menos beneficioso que algo que cuesta 12 y
genera una utilidad de 30 (relación de valor = 2,5), aunque
tenga menor costo.
Con los modelos avanzados de aprendizaje potenciado por el uso
de tecnología sucede precisamente eso: el costo es algo superior
al del e-learning elemental, pero el beneficio subsecuente es enormemente
mayor, y por ello tienen un valor económico considerablemente
más alto.
Entonces ¿cuál es el camino?
Naturalmente, la comprensión de la importancia de determinados
factores para el éxito de los modelos de aprendizaje lleva
a los actores de los mismos a asegurar que ofrecen todas las soluciones.
En realidad, decirlo es muy fácil. Pero la realidad es otra.
Cuando se habla de sistemas de alta interacción, algunos
dicen “nosotros los tenemos, pues nuestra plataforma dispone
de un chat” o “nuestros contenidos requieren interacción”,
como si reunir un conjunto de medios fuera equivalente a alcanzar
un fin, y se pudiera lograr igual resultado sin importar las características
de diseño de los mismos. Cuando se habla de procesos de aprendizaje,
algunos aseguran “en nuestra plataforma se puede poner como
condición para continuar que el alumno haya aprobado una
evaluación” o “se pueden subir los contenidos
en las fechas previstas”, cuando en realidad un proceso de
aprendizaje es un fenómeno complejo para el cual se van dando
al estudiante los contenidos y las actividades de elaboración
propia y compartida de forma planificada, adaptada a su modo de
aprender y que le facilite considerablemente su aprendizaje. Cuando
se habla de aprendizaje en colaboración algunos dicen “en
nuestra plataforma se puede hacer, pues se pueden colocar documentos
para que los vean los demás”, cuando en realidad la
colaboración se logra como conjunción de recursos
(información en general), medios (foros, sistemas de gestión
de información), pero, sobre todo, de voluntades y capacidades
humanas preexistentes y creadas durante el proceso de aprendizaje
a través de acciones apropiadas y del uso de medios con diseño
adecuado para facilitar y estimular la colaboración. Por
otra parte, la mera existencia de herramientas de comunicación
no garantiza que haya participación ni, tampoco, que ésta
tenga un valor agregado en el aprendizaje de los estudiantes. Sin
normas de participación y una alimentación y generación
de líneas de discusión permanentes, en donde el debate
cobre forma de acuerdo a las demandas y necesidades de sus participantes,
es difícil llegar a un aprendizaje en colaboración
con la necesaria identificación de los estudiantes con dicho
aprendizaje y su comunidad virtual.
Para lograr avanzar sistemáticamente es importante, por
sobre todo, actuar con profesionalismo y auto exigencia, y ser honesto
con uno mismo. Si lo que busca una organización es conseguir
una solución elemental o de bajo precio, quedará atada
a una solución elemental o de bajo precio, y hasta que tome
conciencia de ello el tiempo irá pasando, su prestigio se
irá deteriorando y sus competidores continuarán avanzando.
Es importante evaluar las soluciones por su valor agregado atendiendo
a los objetivos de la organización, y no sólo por
su costo, pues para cualquier organización el costo de oportunidad
de los resultados no logrados y la inversión hecha para no
lograrlos es siempre muy superior al costo de alcanzar los resultados
correctos en el tiempo y con el esfuerzo correctos.
Extensión del modelo de aprendizaje a la organización
Hasta aquí hemos tratado diversos modelos de aprendizaje
individual. Pero la aplicación de la tecnología al
conocimiento no queda detenida allí, y se proyecta a modelos
más amplios, en los cuales ocurren tres fenómenos:
a) El intercambio de conocimientos a nivel de la organización,
para producir la movilización de la inteligencia colectiva.
b) El aprendizaje continuo de los individuos, sostenido por la motivación
de aprender y por la información que fluye en la organización.
c) La acumulación organizada de información preparada
para la asimilación rápida, oportuna y eficiente de
conocimientos.
En esto, que denominamos gestión del conocimiento organizacional,
se produce la continua interacción en el conocimiento entre
los individuos, los grupos y la organización completa.
Conclusión
El aprendizaje basado en el uso de tecnología brinda posibilidades
inmensas para el desarrollo humano y de las organizaciones, y permite
avanzar muy por delante de los modelos de aprendizaje convencionales.
Pero ello no significa que todo lo que se haga usando tecnología
permita lograrlo. Si lo que busca una organización empresarial
o académica es potenciar su desarrollo en este campo, es
importante que sus acciones sean coherentes con la importancia de
sus objetivos. A partir de ello encontrará que, cualquiera
sea el grado de desarrollo que haya alcanzado, siempre podrá
avanzar más, y la posibilidad de hacerlo dependerá
de las posibilidades que le brindan los medios y recursos empleados,
del potencial del modelo de desarrollo aplicado, y sobre todo de
su dedicación, claridad de conceptos y firmeza de propósito.
Autor:
Ing. Raúl Santamarina
Ingeniero (UBA), consultor de empresas en gestión y cambio
organizacional, con larga experiencia en capacitación aplicada
al desarrollo estratégico de las organizaciones.
Director de Distance Educational Network.
Presidente de Distance Educational Network Argentina (Instituto
Argentino de Técnicas Empresariales).
Responsable del diseño básico de los modelos de
aprendizaje de Distance Educational Network.
Colaboración de:
Lic. Flavia Ricci
Licenciada en Comunicación Social (UNLP), magister en
Comunicación Empresarial y Tecnologías Digitales
(Universitat Pompeu Fabra). Miembro del equipo de Gestión
del Conocimiento de Distance Educational Network.
© Copyright Distance Educational Network, 2006 |